Hoy, 26 de marzo se celebra el dĂa Internacional de la epilepsia, una enfermedad dura y cruel para los que los sufrimos.
A pesar de que soy muy pequeñito se perfectamente lo que es, porque han sido muchas las crisis convulsivas y los ingresos hospitalarios.
El cuerpo comienza con una sacudida, con un estallido en mi cabeza como una explosiĂłn de adrenalina, algo pasa y me doy cuenta porque a mama o a papa a travĂ©s de mi llanto intento avisarles, aunque es verdad que hay veces que ni he podido y me he caĂdo de repente al suelo inconsciente.
El corazĂłn se dispara y mis piernas y mis brazos se contraen tan fuertemente que no puedo controlarlas temblando, pierdo el contacto con la vida aunque en mi retina todavĂa recuerdo la angustia de la cara de mis papas.
Mi primera vez tenĂa solo dos añitos y aĂşn recuerdo la cara de pánico de mi abuelito Pedro; Él en pijama saliĂł a las calle conmigo en brazos, inerte como muerto y tuvo la sangre frĂa de parar a un coche, un conductor anĂłnimo que sin dudarlo me llevo al centro ambulatorio, de ahĂ ya os podĂ©is imaginar, carreras, mĂ©dicos, vĂas, oxigeno, y esa ambulancia que en otra ocasiĂłn me hubiese encantado por sus luces y sonidos me parecĂa los más incomoda y frĂa porque además no dejaron que fuese mi mama conmigo. Aprovecho para decir que GRANDE ERES ABUELO PEDRO!!.
Ese fue el comienzo despuĂ©s llegarĂan muchas más y más duras llegando a convulsionar durante más de veinte minutos, o teniendo más de diez crisis al dĂa, pero he logrado vencer a todas y siempre con mi sonrisa de ángel.
Hoy dĂa del color morado, puedo hacerle un guiño a la epilepsia y decir que te estoy venciendo, y los ocho meses que llevo sin convulsionar se convertirán en años.
Un globo morado por cada enfermo de epilepsia.
